Jun212007
Ayer tuve la oportunidad de asistir a una sesión de mastering de de un disco que se está acabando, en el que pude participar como co-productor o colaborador en la producción o como lo querais llamar. Básicamente estuve en unas cuantas sesiones dando ideas, casi siempre bien recibidas debo decir, sin falsa modestia. El caso es que por una cosa u otra no habÃa estado antes en un estudio de mastering. Me reservo los nombres de toda esta gente (el disco, el estudio, etc) por discreción, aunque los que me conocen un poco saben de que hablo.
Bueno, lo que querÃa compartir con la gente de Hispasonic: todo lo que se diga del mastering es cierto. Por dar un ejemplo: habÃan en la mezcla unos cuantos toms-base que tenÃan unos armónicos subgraves que simplemente no habÃamos escuchado... y ahà estabamos en la sala de mastering y eran tan, tan, tan evidentes... Y asà varias cosillas. Me fuà de ahà con la sensación de que el disco se quedaba en buenas manos, para acabar de recibir lo poco que le falta para sonar increÃblemente bien.
Esto es lo que deberÃa ser el mastering: una sala que suena excelentemente bien, donde una persona experta escucha con mucha atención y criterio la música que le envÃan, y le da los toques finales.
Respecto a la batalla del volumen, creo que la conclusión fué dejar el disco en unos niveles sanos, válidos para el mercado tal como está hoy, pero que a la vez la música respire algo, osea que no se llegará a esos niveles destructivos de petación absoluta. Creo que esta es una decisión muy sana, muy correcta: sacar un disco que puede escucharse detrás de otro cualquiera y no desentonará, pero sin ser el más petado de todos. A ver si entre todos vamos acabando con esa manÃa malsana que hace los discos un poco inescuchables.
Y la última cosa: que bonito ver como acaba un disco. Es un esfuerzo de la hostia, meses de trabajo en este caso, de interés y expectación. Va llegando al final y hay de todo: alegrÃa por el resultado (en este caso, cojonudo), sorpresa por aquellas pequeñas cosas que quedaron mejor que la más optimista de las previsiones, y muchas lecciones aprendidas para el próximo, tanto de cosas que hay que repetir como cosas que no.
Este es un trabajo que hay que amar. No veo la hora de empezar, ahora sÃ, con el disco de El Hombre Rana.
Salu2.


